Desde pequeñas nos enseñan a ser madres incondicionales, esposas abnegadas, hijas obedientes y trabajadoras eficientes. Nos entrenan para cuidar de los demás, pero… ¿y la mujer que somos? ¿Dónde queda nuestro propio bienestar?
Ser una mujer plena no significa hacer todo perfecto ni cumplir con expectativas ajenas. Significa vivir en conexión con nuestra esencia, nuestras necesidades y nuestros deseos.
La energía femenina es un portal de creación, intuición y conexión con la vida. Pero muchas veces, al priorizar el hacer sobre el ser, nos desconectamos de ella.
A ello se suman los paradigmas de la cultura patriarcal, de productividad y competitividad, relegando lo femenino y predefiniendo roles de género
¿Cómo podemos empezar a reconectar con nuestra energía femenina?
- Escucha a tu cuerpo: Dedica unos minutos al día a preguntarte cómo te sientes. ¿Tu cuerpo está tenso o relajado? ¿Necesita descanso, movimiento, placer?Tu cuerpo se comunica todo el tiempo. Nos da la información de nuestras emociones y de nuestro inconsciente.Es importante que aprendas a escucharlo y cuidarlo, como una valiosa brújula interior
- Crea espacios de disfrute: La energía femenina se nutre del placer y la creatividad. Escucha música, baila, pinta, escribe… lo que haga vibrar tu alma.
- Ábrete a recibir: Estamos acostumbradas a dar, pero recibir también es un acto de amor propio.Hacer conciente que merecemos recibir cumplidos, ayuda y cariño sin sentir culpa.
- Confía en tu intuición: prioriza tu corazón y tu sentir en cada decisión que vayas a tomar. Honra, tus “corazonadas” y deja que todo lo demás comience a fluir.
- Crea espacios sagrados y rituales: tomar un momentito en el día para conectar con lo más íntimo de ti. Puede ser tomar un baño, caminar, meditar, hasta incluso dejar el celular y no pensar en nada más.
- Conecta con lo lúdico “Está bien sentir placer y disfrutar”. Repítete esta afirmación y habilítate más a disfrutar de ti, de tu cuerpo, de tus momentos y de la vida. Crea espacios de disfrute: La energía femenina se nutre del placer y la creatividad. Escucha música, baila, pinta, escribe… lo que haga vibrar tu alma y te permita conectar con el disfrute y la alegría.
- Encuentra tu propio modo de vivir tu paz: en los momentos de paz sucede la magia. Practica aquello que trae a tu vida tranquilidad, plenitud y confianza. Evita aquellas situaciones y personas que te alejan de tu paz.
Es cierto además que todas tenemos luces y sombras, la energía femenina también nos conecta con nuestra sombra. Es decir, aquello que nos habita y que necesita ser mirado y sanado para que la manifestación tenga lugar. Siente las emociones: date permiso para abrazar y aceptar todas las emociones que te habitan. Sin juzgarlas como mejores o peores, positivas o negativas sino aceptándolas con amabilidad, paciencia y siendo amorosa con vos misma, respetando tus tiempos internos perfectos.
Cuando una mujer se permite ser ella misma, brilla. Y al brillar, inspira a otras a hacer lo mismo.